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Marx

Lo siguiente es el audio y la guía de la doceava sesión de prácticas del curso de Teoría política moderna del cual soy asistente este semestre. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de sexto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de ciencia política. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

***


§ 1. Materialismo histórico.

El hombre como animal productivo y social.

Ser de necesidades (sean éstas naturales o sociales/ generadas)

Trabajo (mediación con la naturaleza).

Con Marx encontramos una enorme importancia con el tema del “trabajo”.

Para el autor, lo que distingue a los seres humanos de los demás seres vivos es el trabajo, pues éste te permite transformar la naturaleza.

En ese sentido, el valor de las cosas depende del trabajo que los seres humanos ponen en ellas.

El trabajo requiere de la naturaleza para transformarla (Marx es un materialista), pero también es parte de la naturaleza (“naturaleza se auto-transforma”).

Así, el ser humano necesita de la naturaleza, de la que es parte, para transformarla y sobrevivir, y progresivamente la transforma más complejamente. No hay algo así como “lo natural” (“virgen”, “inmediato”).

Esto conlleva al desarrollo de las fuerzas productoras (o la industria) y a lo largo de la historia.

De ahí que su materialismo pueda ser considerado histórico.

División social del trabajo.

El desarrollo de la producción conlleva a una organización social de la producción que forma clases sociales diferentes.

Medios de producción.

Relaciones sociales de producción.

El conflicto radica en que las sociedades se asignan diferentes tareas, por lo que existe un “dominio de clases”.

Por ejemplo, el trabajo intelectual se posiciona “sobre” el trabajo manual. Entonces, es sobre esta constante tensión donde se da la “lucha de clases”.

Esto se agrava ya que es necesario que los dominantes requieran de un aparato coercitivo e ideológico para mantenerse y legitimarse frente a los que luchan por cambiar su condición social.

Visión moderna de la historia: progresiva (cada vez habrá un mayor desarrollo de las fuerzas productivas) y teleológica (el “fin de la historia” es el comunismo).

¿Historia hegeliana invertida? [Introducción a la crítica de la Filosofía del derecho de Hegel; Crítica de la filosofía del Estado de Hegel]

La importancia de la sociedad, la producción y la economía por sobre el Estado y la política.

§ 2. La “clave” para entender la historia.

[La ideología alemana]

“Infraestructura socio-económica” (o “Base”).

Fuerzas productivas/ relaciones sociales de producción.

Modos de producción: asiático, antiguo, feudal, capitalista.

La forma de organización social está íntimamente ligada al desarrollo de las fuerzas productivas.

Relaciones sociales de producción.

Relaciones de propiedad (esclavos/ siervos/ proletarios).

De los medios de producción.

Resultado: Lucha de clases

“Superestructura ideológica” (o “Superestructura”).

Ideología: moral, política, filosofía, religión, arte, etc (lo que tradicionalmente se asocia al “espíritu”).

¿Qué es “ideología”?

Ideología en el marxismo no es un “mero sistema de ideas” (no es una “ideología política”, un “programa”, etc.). No se usa en el sentido politológico (“Voto ideológico”, lo que sostienen autores como Anthony Downs, etc).

La filosofía de Marx no es “una ideología más”, sino que se presenta como la “Ciencia” (para Marx y los marxistas, lo que ellos hacen no es ideología).

Ideología es un orden simbólico de ideas, creencias y principios que buscan legitimar teóricamente el orden social existente.

Visión clásica: “distorsión” de la realidad.

La ideología hace al explotado “inconsciente” o “ciego” ante su explotación. Se trata que vea el mundo de tal manera  que la explotación de clase que padece que le parezca “legítima”, “justa”, “natural”. Hoy diríamos, quizá que podría ser algo “técnico”.

Tenemos a las fuerzas productivas que actúan sobre las relaciones sociales de producción.

La conjunción de ambas será la infraestructura económica, la “base”, que sostendrá a las distintas clases sociales.

Sobre esta infraestructura tenemos a una “superestructura” ideológica, la cual es generada por las clases que dominan para legitimar su poder (moral, religioso, político, filosófico, etc).

Si cambia la base, entonces cambiará la ideología. Por eso la política, desde esta lectura más “ortodoxa”, no sería lo que solemos llamar aquí una “variable independiente”: si cambian las fuerzas productivas, cambian las clases sociales y, por ende, cambian las variables políticas (actores, reglas, instituciones, etc).

Contradicción fundamental: entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción.

Las transformaciones sociales e históricas producen una contradicción dialécticamente inmanente.

Dicha contradicción se produce debido al desarrollo de las fuerzas productivas, lo cual trae como consecuencia a su vez una transformación en las relaciones sociales.

Sin embargo, el punto crítico es cuando las relaciones sociales empiezan a ser una especie de límite para el desarrollo de las fuerzas productivas, lo que se conoce como la lucha de clases.

La revolución histórica se lleva a cabo cuando las clases dominadas derrocan a las clases dominantes, en el sentido económico y en las relaciones productivas.

Asimismo, en dicha revolución se levantan contra una super-estructura, es decir, contra las ideologías (ideas y creencias) que legitiman el sistema de dominación, como lo son la religión, el arte, la política, entre otras. Sin embargo, la caída de dicha ideología no se da en un nivel intelectual, sino práctico: cambian las estructuras de clase, entonces cambia la ideología (¡Y no al revés!).

El marxismo cree que trasformando lo material, las relaciones dominantes caen, en tanto que las relaciones sociales de producción son económicas, si cambiamos el sistema, las relaciones sociales y las ideas van a caer, como es el caso de la religión.

Es así que el marxismo apuesta por un cambio en las bases, en la economía.

La contradicción se da entre fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción.

El desarrollo de las fuerzas productivas supera la estructura social de clases, y las clases dominadas ven como un lastre a las clases dominantes que no permiten desarrollar la producción plenamente.

Cuando la contradicción se hace insostenible estallan las revoluciones sociales.

La última de ellas es la del proletariado contra la burguesía.

La razón: el proletariado constituye la última negación de la humanidad, seres humanos totalmente desposeídos de sus medios de producción.

[Aunque no creo que este modelo explica las cosas, sin más, un ejemplo útil que a veces podría aclarar esto es el de la piratería en internet (no sé si Marx lo suscribiría, pero puede ayudar un poco a comprender la idea central)]

El capitalismo es el modo de producción donde se genera la contradicción “final”.

Es el momento histórico en el que la humanidad puede realmente abolir la condición de miseria y explotación, ya que las fuerzas productivas están a la altura.

Marx no se pregunta si es que el planeta está a la altura.

Lucha de clases aquí se da entre  la burguesía y el proletariado.

§ 3. Comunismo.

“El materialismo marxista, que empieza insistiendo en la necesidad de considerar al hombre empírico, paradójicamente acaba en una prescripción social sin ningún fundamento empírico ni precedente” (Cropsey, pág. 761).

Nadie sabe muy bien qué es el comunismo. Todos se pelean sobre qué podría ser. Marx no desarrolla esto. Hay algunas “imágenes utópicas” clásicas en La ideología alemana.

El punto central: la miseria y la deshumanización de las masas, finalmente, se volverá insoportable y surgirá la revolución.

[Las teorías contemporáneas sobre los movimientos sociales, los conflictos sociales y las revoluciones sociales han puesto en cuestión esto]

Proletariado.

No se trata de un concepto puramente “social” o “empírico”.

No se trata solamente de los “trabajadores”, de los “pobres” o de los “obreros industriales”.

Es más profundo que esto.

Tiene un sentido lógico y filosófico fundamental.

Es el “sujeto sin substancia” (la definición de los Grundrisse que reivindica Žižek).

La categoría del proletariado es muy filosófica: se trata de un desposeído de todo medio de producción, ésta solo cuenta con su prole nada más.

Se  trata de un desposeído que solo tiene su fuerza de trabajo, por lo que tiene que venderla “libremente” para sobrevivir.

El proletariado es pues, la mayor negación de la humanidad posible.

Misión histórica: no buscan tomar el lugar de los opresores, sino acabar con la opresión misma.

Medio: abolir la propiedad privada de los medios de producción.

Esto impide dividir a la sociedad en clases (porque la división se da por quienes controlan los medios de producción, si nadie los controla, no hay clases).

Sin lucha de clases, sin clase dominante y dominada, no es necesario el Estado (ni la política).

¿Por qué?

Estado: instrumento de la clase dominante.

Órgano coactivo y coercitivo.

No tiene intereses “universales”, como lo pensaba Hegel (el que se crea eso es fruto de la ideología).

El Estado siempre sirve a los intereses de la clase dominante.

Periodo transicional: dictadura del proletariado.

El Estado que Marx propone es uno que no tuviera como base a la sociedad burguesa, sino al proletariado; donde se llevaría a cabo una dictadura de manera transitoria.

Durante este periodo se llevarían a cabo las siguientes reformas: milicia popular, banco central, abolición de las viviendas indignas, educación popular, sin influencia estatal ni religiosa, sino más bien científico.

“De cada quien según capacidad, a cada quien según sus necesidades”/ “¡De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades!”

[Ley fundamental que podría funcionar entre amigos leales, altruistas, sabios, incorruptibles. Marx puede creer esto no por ingenuo, sino porque cree que no hay una “pura naturaleza humana” que sea de esta o de aquella manera. Transformando la producción y el orden social, el ser humano puede cambiar y ser de una manera que pensamos imposible. Es la idea de una humanidad “nueva” o “plena”]

“Marx soñó con esa condición humana en que los hombres buenos buscarían fines buenos utilizando sólo medios buenos y respondiendo (al poseerlos) sólo a buenos motivos. La base o presuposición de su sueño fue la generación de un hombre nuevo, o la regeneración del hombre… y el instrumento de regeneración sería la economía racional rectamente interpretada” (Cropsey, pág. 774).

Después del comunismo no hay nada, no existe “otra etapa”.

Con el comunismo tenemos la inexistencia del Estado, y la inexistencia de la propiedad privada.

No hay propiedad privada porque las clases que han estado en lucha siempre han tenido propiedades, por lo que existe un real interés de clase.

El proletariado nunca tuvo propiedades (sus intereses de clase sí son genuinamente universales, a diferencia de los del Estado moderno).

Esto no significa que no tengan “nada”: el comunismo si busca que los individuos tengan “cosas” que les permitan satisfacer necesidades, pero no bajo la figura de la propiedad privada liberal.

No habrá Estado porque el Estado es siempre Estado de la clase dominante. Si ya no hay clases sociales, sólo existe el proletariado, no se necesita un Estado coercitivo-dominante, explotador.

[Frente a la pregunta de un liberal sobre por qué no debería haber Estado, la respuesta genuinamente proletaria y revolucionaria tendría que ser “¿Contra quién lo usaríamos, si es que ya no hay clases sociales y, por ende, intereses de clase o propiedades que deben preservarse o legitimarse a través de la coerción y la ideología?”]

Sin embargo, nunca se indica quién será el encargado de dicha distribución, pero por la gran fe que se tiene en la técnica, ciencia, la redistribución sería de tipo social y no política.

Nunca se cuestiona que la naturaleza, la producción, la riqueza, etc., va a alcanzar para todos, pues probablemente no tomaron en cuenta el hecho de que la sociedad crecería tanto (fe ilustrada y moderna en el progreso de la ciencia y la técnica, así como en una naturaleza que nunca se acabará).

[Conclusión]


Base real, ideología, historia y revolución en Marx: Prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política (2)

En un estudio <esta parece ser una erra de la edición, debería ser “estadio” y no “estudio”> determinado de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones sociales de producción existentes o -lo cual sólo constituye una expresión jurídica de lo mismo- con las relaciones  de producción <otras ediciones dicen acá “propiedad”> dentro de las cuales se habían estado moviendo hasta ese momento. Esas relaciones se transforman de formas de desarrollo de las fuerzas productivas en ataduras con las mismas. Se inicia entonces una época de revolución social. Con la modificación del fundamento económico todo ese edificio descomunal se trastoca con mayor o menor rapidez (5).

Siguiendo con lo visto en el post anterior, podemos comprender a continuación cómo es que Marx propone su clave para entender el movimiento histórico. A diferencia del hegelianismo tradicional, la historia universal no se movía por los Estados, por el derecho o por el Espíritu. El motor de la historia se encuentra en el sistema de las necesidades de la sociedad civil hegeliana, sistema cuya anatomía, hemos visto, es la economía política. Por eso es que las revoluciones, cambios y grandes transformaciones sociales se dan por una contradicción diálectica, al igual que en la visión de la historia de Hegel, material, económica y social. La tesis es que el desarrollo de las fuerzas productivas entra en contradicción con las relaciones sociales de producción. El antagonismo se va agudizando cada vez más hasta que se hace insosteible y entonces se hace una revolución que libera este desarrollo de las fuerzas productivas, generando así una nueva estructura económico social, al configurar y establecer relaciones sociales de producción que sean lo más conformes y propias posibles con el modo de producción y su estadio evolutivo histórico particular.

Al considerar esta clase de trastocamientos, siempre es menester distinguir entre el trastocamiento material de las condiciones económicas de producción, fielmente comprobables desde el punto de vista de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en suma, ideológicas, dentro de las cuales los hombres cobran conciencia de este conflicto y lo dirimen (5).

Marx nos invoca distinguir entre lo económico (científico) y lo ideológico. Lo que no debemos perder de vista aquí es que es desde la ideología desde donde los seres humanos son conscientes de los conflictos.

Así como no se juzga a un individuo de acuerdo a lo que éste cree ser, tampoco es posible juzgar una época semejante de revolución a partir de su propia conciencia, sino que, por el contrario, se debe explicar esta conciencia a partir de las contradicciones de la vida material, a partir del conflicto existente entre fuerzas sociales productivas y relaciones de producción. Una formación social jamás perece hasta tanto no se hayan desarrollado todas las fuerzas productivas para las cuales resulta ampliamente suficiente, y jamás ocupan su lugar relaciones de producción nuevas y superiores antes de que las condiciones de existencia de las mismas no hayan sido incubadas en el seno de la propia antigua sociedad.

Lo que comentamos antes ahora debe ser considerado dentro de la valoración de Marx. Si bien los seres humanos son conciencias de los conflictos sociales desde la ideología, siendo esta el edifico erigido sobre la base real de la estructura económica, esta conciencia no es la manera más científica para poder comprender dichos procesos sociales, económicos y materiales. Por eso es que Marx pone la analogía entre la primera y tercera persona en lo que respecta a saber objetivamente cómo es. La idea es conocer y comrpender lo que es por lo que es y no por lo que dice ser, por lo que cree ser, o por el grado de conciencia de lo que es.

De ahí que la humanidad siempre se plantee sólo tareas que puede resolver, pues considerándolo más profundamente siempre hallaremos que la propia tarea sólo surge cuando las condiciones materiales para su resolución ya existen o, cuando menos, se hallan en proceso de devenir. A grandes rasgos puede calificarse a los modos de producción asiático, antiguo, feudal, y burgués moderno de épocas progresistas de la formación económica de la sociedad (5).

Marx resalta aquí la importancia de las condiciones sociales de la base real para poder generar una trasformación, una revolución, cuando la contradicción se agudiza a tal punto que no puede detenerse.

Las relaciones de producción burguesas son la última forma antagónica del proceso social de la producción, antagónica no en el sentido del antagonismo individual, sino en el de un antagonismo que surge de las condiciones sociales de vida de los individuos, pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa crean, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver este antagonismo. Con esta formación social concluye, por consiguiente, la prehistoria de la sociedad humana (5-6).

En este último párrafo que comentaré del prólogo me interesa hacer ver que el desarrollo unilineal, progresivo y teleológico es algo que puede derivarse en este texto, ya que se piensa que la forma burguesa de producción es la última. La razón es la de ser un modelo donde la explotación ha quedado explicitada (véase el Manifiesto del partido comunista), fuerzas productivas que generaron burgueses y proletarios, pero que cada vez más van aumentando a éstos últimos. La tensión entre el aumento de la producción y la gran concentración del capital y de la propiedad privada en pocas manos genera una contradicción que, para Marx, debe resolverse en la gran revolución comunista que ponga fin a la prehistoria de la humanidad (prehistoria entendida, como una historia de la continua explotación del hombre por el hombre). Y es que el proletariado es la negación última de dicha contradicción histórica. Los proletarios no tienen nada. De ahí que sus intereses de clase sean para Marx universales y, por ende, los que generen la emancipación humana al constituir una sociedad comunista sin clases y sin propiedad privada.


Base real, ideología, historia y revolución en Marx: Prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política (1)

No creo que tenga sentido simplificar algo tan complejo y rico como el pensamiento de Karl Marx. Sin embargo, creo que un texto que engloba mucho de la visión más “tradicional” u “ortodoxa” (y en muchos casos burda, de “manual”) es el Prólogo de Marx a su Contribución a la crítica de la economía política. No pretendo en este breve post cuestionar el prólogo, sino más bien presentarlo (lo otro requiere de una confrontación con muchos textos, algo que podría hacerse más adelante). Creo que el texto es bastante breve y que hay que asumir una serie de cuestiones, además de obviamente ser consciente que el propio Marx tiene algunos escritos donde algunas de estas tesis pueden entrar en una fuerte tensión. Estos escritos son sobre todo los escritos más “políticos” como, por ejemplo, El 18 Brumario de Luis Bonaparte y La guerra civil en francia. Estoy utilizando la versión traducida por Scaron, Tula, Mames, Murmis y Aricó, traducción editada por Siglo Veintiuno en Buenos Aires (2005). Me concentraré en comentar y presentar los pasajes que considere pertinentes y claves para una primera visión introductoria y esquemática.

La primera tarea que emprendí con el objeto de resolver las dudas que me asediaban fue una revisión crítica de la filosofía del derecho de Hegel, un trabajo cuya introducción apareción en los Deutsch-Französische Jahrbücher <Anales Franco-Alemanes>, editados en París en 1844. Mi investigación desembocó en el resultado de que tanto las condiciones jurídicas como las formas políticas no podías comprenderse por sí mismas ni a partir de lo que ha dado en llamarse el desarrollo general del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida, cuya totalidad agrupa Hegel, según el procedimiento de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil”, pero que era menester buscar la anatomía de la sociedad civil en la economía política (4).

Lo que Marx nos dice que pudo constatar es que cuando se dedicó a estudiar la filosofía hegeliana del Espíritu Objetivo (Al respecto se pueden revisar los Principios de la filosofía del derecho y la sección del Espíritu Objetivo respectiva de la Enciclopedia de las ciencias filosofícas) es que las las configuraciones jurídicas y políticas no pueden entenderse desde la historia universal entendida como el desarrollo del Espíritu del mundo (Véase las Lecciones sobre filosofía de la historia universal de Hegel), ni tampoco por sí mismas. Lo que Marx sostiene que es que lo político y lo jurídico debe ser explicado y comprendido a partir de otra cosa. La respuesta de Marx es el segundo momento de la eticidad (Sittlichkeit) hegeliana: la sociedad civil (y cuya expresión alemana puede significar también “sociedad burguesa”). La sociedad civil es vista y resaltada en el primer momento de su despliegue, esto es, el sistema de las necesidades, momento caracterizado por las condiciones materiales de vida que Marx resalta. Sin embargo, Marx va a ahondar en dicha problemática, profundizando en lo que llama la “anatomía” de dicho sistema de necesidades: la economía política moderna representada, sobre todo, por Smith y Ricardo.

Comencé en París la investigación de esta última, prosiguiéndola en Brusela, hacia donde había emigrado como consecuencia de una orden de expulsión del señor Guizot. El resultado general que obtuve y que, una vez obtenido, sirvió  de hilo conductor de mis estudios puede formularse brevemente de la siguiente manera. En la producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción  que corresponden a un determinado estadio evolutivo de sus fuerzas productivas materiales (4).

Esta primera parte del párrafo es esencial. En ella Marx nos anuncia que los seres humanos, caracterizándose por estar contínuamente buscando satisfacer sus necesidades a través del trabajo y de su relación con la naturaleza, establecen relaciones sociales entre sí. Estas relaciones sociales no son cualquier tipo de relación social, sino que tienen que ver específicamente con la producción. Pero estas relaciones sociales de producción tienen como espacio de constitución (o como “condición de posibilidad”) determinadas fuerzas productivas materiales. Las fuerzas productivas son los medios que el ser humano desarrolla con tu trabajo y la naturaleza para satisfacer sus necesidades, desarrollando así su producción. La idea central hasta aquí es que el ser humano continuamente desarrolla sus fuerzas productivas y éstas exigen que las relaciones sociales de producción cambien. Una buena polémica dentro de los marxistas es si este “desarrollo evolutivo” debe pensarse teleológicamente, es decir, si avanza hacia alguna parte y/ o propósito necesariamente; o si es que más bien se trata de un desarrollo no determinista y unilineal.

La totalidad de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se alza un edificio [Uberbau] jurídico y político, y a la cual corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina [bedingen] el proceso social, político e intelectual de la vida en general. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino, por el contrario, es su existencia social lo que determina su conciencia (4-5).

El párrafo anterior me parece que es el central. Las fuerzas productivas requieren de ciertas relaciones sociales de producción no elegidas libremente. Dichas relaciones sociales son las que, tomadas en su totalidad, deben ser consideradas como la estructura económica de una sociedad. Esto es lo que Marx llama acá la base real, lo que los marxistas llaman normalmente la “infraestructura económica”. Es a partir de esta base real que se erige y se levanta lo político y lo jurídico, según Marx. No debemos perder de vista que, unas líneas más arriba, lo que Marx había cuestionado era que podamos tomar de manera puramente independiente a lo político y a lo jurídico. Vemos ahora que su explicación se debe, esencialmente, a la estructura económica, a la trama de relaciones sociales de producción.

Pero, lo que si pertenece a dichas formas político-jurídicas son determinadas formas de conciencia social. Esto nos lleva a la afirmación más fuerte y categórica de todo el prólogo: la vida intelectual, política, social (vida en general) está determinada por el modo de producción de la vida material. Desde esta perspectiva lo que se nos afirma es pues, que nuestra conciencia no es la que determina nuestro ser. Es más bien la naturaleza material la que, de acuerdo a cómo se estructure económicamente (por el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción) la que generará determinadas formas de conciencia social. El espíritu será una especie de “propiedad emergente” de la naturaleza, determinada socioeconómicamente.


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