Archivo de la categoría: Eduardo Marisca

Hackeando conceptos

Comparto las ponencias de Eduardo y Roberto que dieron en el Coloquio “Redes de la filosofía. Filosofía en las redes” el jueves 4 de octubre en la PUCP

Presentación – María de la Luz Núñez

Eduardo Marisca – Ponencia

Presentación – María de la Luz Núñez 2

Roberto Bustamante – Ponencia

Pregunta de Alexandre Lacroix

Respuesta de Eduardo

Respuesta de Roberto

Pregunta de Victor Krebs 

Respuesta de Eduardo 2

Pregunta de Esen Espinosa

Respuesta de Eduardo 3

Respuesta de Roberto 2

Pregunta 4

Respuesta de Eduardo 4

Respuesta de Roberto 3

Pregunta de Alejandro León

Respuesta de Eduardo 5

Respuesta de Roberto 4


“Humanistas y nuevas tecnologías. La transformación del trabajo intelectual”

Hoy ha sido publicado, en la revista Páginas número 224 (Centro de Estudios y Publicaciones), un breve texto que escribimos Eduardo y yo. El texto se titula “Humanistas y nuevas tecnologías. La transformación del trabajo intelectual”. Debo decir que me ha gusta mucho la experiencia poder escribir en esa revista. Pero lo más importantes es que ha sido el primer trabajo que he co-escrito con alguien. Y la experiencia de escribir este texto con Eduardo fue excelente (¡Un verdadero lujo!). Surgió la idea y la propuesta, a partir de una sugerencia de Raúl. Y pensamos que sería bueno sintetizar brevemente algunas ideas principales que hemos ido trabajando y discutiendo desde nuestros blogs. Hemos querido hacerlo lo más sencillo y accesible posible. Buscamos minimizar las referencias técnicas o citas especializadas, pensando en hacerlo lo más introductorio y claro.

Escribimos casi todo el texto de un “tirón”, escribiéndolo simultáneamente en Google Docs, al mismo tiempo que los íbamos discutiendo vía chat. Fue una gran experiencia y se presta para muchísimo más.  Ha sido una muy buena experiencia para intentar “zurcir” algunos puntos o, como diría Eduardo, para sacar cosas producidas en el “laboratorio” y volveras “productos” o “entregables”. Yo lo veo más como “chekpoints”.

Pueden descargarlo gratuitamente de la web de Páginas (aquí).

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Hackers, trolls y memes: El lenguaje de los nuevos medios.

Comparto la presentación que Eduardo dio en el Simposio Internacional: El Futuro de los Medios organizado por el Centro Fundación Telefónica y Alta Teconología Andina. Esta ponencia cierra lo que podríamos llamar el “ciclo hacker” (las dos primeras partes se encuentran aquí y aquí). esta ponencia tuvo muchísima participación por parte del público.

Presentación de Eduardo

Ponencia de Eduardo

Preguntas y respuestas


Hackear la educación: Alfabetización tecnológica y ciudadanía informacional.

Comparto la ponencia que Eduardo dio en el evento Formación ciudadana y educación (en la mesa “Ciencia, tecnología y formación ciudadana”).  El evento fue organizado por ASED – Asociación para la Educación y el Desarrollo.


La ética hacker y el espíritu del post-capitalismo. Filosofía para épocas de apocalipsis financiero

(La foto es cortesía de Cécile)

Comparto el audio de la gran presentación que Eduardo dio en el VII Simposio de Estudiantes de Filosofía:

Ponencia

Preguntas del público (Ciro Alegría, Verónica Uribe y Omar Valencia)


Algunas consideraciones sobre el perfeccionismo

Eduardo escribió un breve post, hace unos días, donde presentaba algunas ideas en relación a la cuestión del perfeccionismo. Es importante pensar en qué medida dicha situación es inherente a la filosofía o a la vida académica. En todo caso, la tesis que presenta Eduardo (sobre todo, a partir de la lectura de textos ajenos a un canon filosófico estándar) es “simple”: es mejor hacer algo que no hacer nada.

Esto apunta específicamente a la parálisis de la indecisión que puede venir del hecho de tener tanta información que evaluar para tomar una decisión correcta, que terminamos por no tomar ninguna como una salida más reconfortante. Viene, también, del hecho – y aquí lo filosófico – de pretender tener soluciones completas, acabadas, impenetrables, antes de afirmar cualquier cosa o tomar cualquier decisión. Algo que es tan difícil de hacer que solemos preferir no hacer nada, porque la posibilidad de acercarnos a este final absoluto es tan lejana.

Esto es muy importante: querer tener toda la información posible para tomar la mejor decisión posible, al ser algo inviable, podría terminar incentivando la “abstención” de la decisión. Si bien estas reflexiones están tomadas de un campo, digamos, más “práctico/ lucrativo” (recuerden los libros que motivaron a Eduardo a escribir sobre esto: The Personal MBA de Josh Kaufman, I Will Teach You To Be Rich, The Intelligent Investor de Benjamin Graham y Making Things Happen de Scott Berkun), es interesante pensarlas para el campo filosófico y académico. Y esta importación de lógicas o categorías no debe pensarse como mera imposición de carácter reduccionista. En realidad, la idea es hacer alguna apropiación más de tipo “analógica” que pueda ayudar a echar luces sobre las cuestiones, pero desde nuevas perspectivas o aproximaciones.

Uno de mis ejemplos favoritos de esto es el término “afinidad electiva”. Dicha expresión es usada por Max Weber en su clásico La ética protestante y el espíritu del capitalismo para pensar la relación posible entre el capitalismo y el protestantismo. Dicho término ha sido usado luego en las ciencias sociales para hablar de relaciones que no sean tan rígidas o deterministas. Sin embargo, dicho término no fue inventado por Weber: fue “importado” de una obra de Goethe llamada Las afinidades electivas. La novela tenía por tema el adulterio entre parejas y Goethe no inventó dicha expresión, sino que la importó de la ciencia, del estudio de las relaciones entre los átomos. El punto de todo este ejemplo es pensar que dicha idea (“es mejor hacer algo que no hacer nada”) puede pensarse análogamente para campos diferentes.

En lugar de pensar que el impasse radica en no tener toda la información posible para tener una decisión totalmente racional (en sentido económico) o estratégica, en el caso académico y filosófico, que es el que nos interesa, el problema podría tener que ver con el tema de la publicación. Un riesgo análogo a no tomar decisiones estratégicas sería no publicar nunca debido a que uno nunca encuentra que lo que ha hecho está totalmente “listo”, “perfecto”, “acabado”. Creo que aquí hay tres cuestiones diferentes que podrían ser materia de reflexión ulterior:

1. El gran Otro” y el “lector ideal” que puede interiorizar el estudiante para nunca sentirse listo para publicar algo o dar conferencias o ponencias. Se trata de la imposibilidad de “exponerse” o “hacerse público” (esto lo tomé de un extraordinario post de Bryant sobre la escritura).

2.  La relación entre las ideas y la escritura, me refiero básicamente cómo es que se piensa el proceso de generación de ideas novedosas, cretaivas, etc. Muchas veces, aunque ontológica y epistemológicamente el estudiante sabe “en su cabeza” que la diferenciación tajante entre estas puede ser cuestionable (“el lenguaje como mero medio para expresar pensamientos”), lo cierto es que puede terminar comportándose de esta manera al creer que primero tiene que tener las “ideas claras” para luego escribirlas.

3. La diferencia entre mediocridad y provisionalidad: no se trata de incentivar que no existan filtros o vallas para la reflexión. Se trata más bien de poder comprender que si decimos que “es mejor hacer algo que no hacer nada”, nos referimos esencialmente, en este campo, a hacer algo provisional y perfectible a nada (la abstinencia de la iluión ideológica de la perfección que está por venir). Esto lo menciona Eduardo hacia el final de su post.

La práctica filosófica nos exige siempre estándares sumamente rigurosos, y eso está muy bien. Pero a menudo son estándares tan rigurosos, que nos paraliza y nos impide la exploración, y no se trata de eso. Se trata de traducir eso en procesos iterativos, y en reconocer que ninguna palabra es la última palabra, sino que estamos continuamente reformulando nuestros propios argumentos. Incluso cuando hablamos con nosotros mismos.

Creo que blogear puede ser una posibilidad interesante frente a estas cuestiones. No creo que necesariamente sea la única o la mejor. Pero creo que puede ayudar bastante. Nos acostumbra a escribir, a discutir, a enlazar y a ir trabajando de manera provisional. Es lo que Eduardo expresa bajo la idea de pensar en un blog como si se tratase de un “laboratorio”. Dentro de las recomendaciones que se le podrían hacer a un estudiante de filosofía (Y la Guía de Eduardo es un primer intento excelente), considero que tener un blog y escribir seguido podría potenciar muchas cosas y rendir frutos.

Lo más interesante es que la versatilidad y flexbilidad de un medio como el blog permite que todo esté siempre “en progreso”.

(Volver a Filosofía, academia y nuevas tecnologías)


La blogósfera y la academia

2011-1: A modo de introducción.

La semana pasada se inició el semestre 2011-1 en la PUCP y pensé que podría volver a postear sin problemas desde ese día (desde el 14 de mayo). Lamentablemente ello no fue así. No hubo suficiente tiempo. Este semestre tengo que llevar los últimos cursos de la Maestría en Ciencia Política y Gobierno (lo cual implica avanzar sustantivamente la tesis), dictar unas prácticas en la Facultad de Estudios Generales Letras (para los cursos Temas de filosofía contemporánea con Mariana Chu y Ética con Gonzalo Gamio), dictar en la Facultad de Ciencias Sociales las prácticas del curso Teoría política moderna con Sinesio López y como una nueva experiencia: dictar en la Facultad de Gestión y Alta Dirección mi primer curso como profesor. Se trata del curso Ética de la Gestión. Así que esta primera semana me dediqué más a ir preparando todas estas cosas y a estudiar inglés. Pero ya creo que es hora de retomar la hexis blogera (esperemos que pueda cumplirlo).

Hoy me encontré con una serie de posts muy buenos de algunos filósofos que suelo seguir en internet (y a los que ya he referido aquí antes). Pensé que sería un buen tema para empezar de nuevo con los posts (los posts que venía haciendo sobre Žižek continuarán a su debido tiempo, así como algunas impresiones de sus conferencias aquí en Lima a las que tuve la suerte de asistir). En todo caso…

***


Todo empezó con dos posts (Media Ecology and Blogging parte 1 y parte 2) de Adam Robbert del blog Knowledge Ecology. El punto de partida es lo que se ha denominado Media Ecology, el estudio de los medios y la teconología como una especie de “medio ambiente”. La pregunta que se hace Robbert es si es que los blogs son una evolución o degeneración de la manera tradicional de publicar:

(…) is blogging an improvement over traditional academic publications or a sign that we are degenerating into a further levels of inarticulate discourse?

La intuición de Robbert es más macluhaniana (al respecto no pueden dejar de leer el eBook de Eduardo sobre McLuhan): son diferentes tipos de “medio ambiente” con diferentes “efectos ecológicos” (podríamos decir que se trata de diferentes extensiones con diferentes gramáticas). El punto de Robbert es que ambos tipos de quehacer (bloggear y publicar de la manera y tradicional) pueden enriquecerse y complementarse mutuamente.

The fact that I can write a short piece about my current interests, and thereby connect with numerous other individuals who can help me think that topic more critically is money in the bank for a young writer.

Podemos escribir en los blogs nuestras ideas e intuiciones iniciales e irlas trabajando públicamente a la luz de la discusión con otras personas (acá vuelvo a referir a Eduardo, en sus reflexiones sobre la idea del blog como un “laboratorio“). Obviamente concuerdo con esta tesis. Creo que escribir en un blog puede ayudarte a probar ideas y discutirlas y luego, cuando se complejizan y resisten una serie de críticas, uno puede “pulirlas”, articularlas y publicarlas como un artículo o libro, etc.

Tim Morton comentó este primer post de Robbert sosteniendo que el proceso para escribir algo publicable y un post no son muy diferentes. Su tesis central es que los procedimientos, reglas y maneras para publicar están deviniendo bastante lentos,  obstaculizando así la producción intelectual. En eso consiste, en parte, el miedo y el rechazo a los blogs.

It’s the fear that traditional publication is a slower officially sanctioned paper version of blogging.

Esta intuición de Morton, que continua desarrollando acá, me parece interesante porque plantea la pregunta de si es que la manera tradicional de publicar puede estar a la altura de la velocidad que otros medios traen. Tener un artículo o un libro en cola para publicar por años, así como su tiraje limitado puede tener serias desventajas. Hay la ventaja de poder editar y re-editar tu trabajo sin mayor costo o demora. Los libros especializados no tienen muchas ediciones. Asimismo, tener cientos de lectores y comentarios en horas es algo posible gracias a los blogs. En este sentido, los blogs parecen generar mayor convocatoria a la discusión de las ideas, de manera mucho más rápida y accesible.

Escribir en un blog puede incluso ayudar a mejorar tu estilo y tus hábitos de escritura, así como tus hábitos de discusión por escrito. Uno podría criticar eso diciendo que el registro es más informal que en las publicaciones tradicionales, pero eso depende del blogger y de cómo articule la discusión y su producción. Sería tonto que se exigieran los mismo cánones de rigurosidad (por lo que ya dije: gramáticas diferentes, ambientes y medios diferentes). Pero eso no quita que pueda ser riguroso a su manera (un visión genuinamente pluralista tendría que reconocer cierta legitimidad en esta actividad para no caer en un reduccionismo de distinto tipo).

La comparación final de Morton de los blogs con la radio y las conferencias me parece ilustrativa: se trata de medios con mayor convocatoria o más accesibles. Los libros son objetos que normalmente compramos y con los que desarrollamos cierto “compromiso” (el “compromiso” de comprarlos para leerlos, eventualmente). Los aforismos de Morton terminan abruptamente diciendo que los libros y ensayos académicos no desaparecerán y que el medio online no será su reemplazo. Es un final un poco extraño que rompe con los demás aforismos del posts.

En respuesta a esto Levi Bryant hace un post excelente describiendo lo que se ha venido denominando Media Ecology. Bryant empieza describiendo la importancia del enfoque de esta “ecología de los medios” y muestra cómo para el humanista promedio pasa desapercibida. El humanista siempre se enfoca en el contenido, en el sentido, en el significado y no ve la importancia del medio como indesligable del contenido, el medio influye en el contenido (al respecto pueden verse los capítulos del eBook de Eduardo sobre la sentencia de McLuhan “El medio es el mensaje”).

For the media ecologist the point is twofold: On the one hand, these features of thought, affectivity, and social relations cannot be accounted for through content alone, but also involve properties of the media itself. The aim, in part, is to determine the manner in which the medium affects the content and social relations. On the other hand, each medium contains its own blind spots, prejudices, and biases foreclosing other domains of reality to it due to the properties of the medium itself. Media ecological critique helps us to see these blind spots and the assumptions that they propagate throughout thought.

Esta tesis sobre cómo los humanistas obvian este detalle la suscribí cuando leí Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano de McLuhan. Los humanistas privilegian demasiado ciertos medios y miden todo bajo esa misma vara: la de los libros (esto lo desarrollo al final de mi post “Narcóticos híbridos“).

Ahora bien, Robberts en su segundo post responde y complementa lo anterior señalando que no se trata de que hay una “evolución teleológica” (la techonología no “avanza” a pasos como los de la aufhebung hegeliana, ni es como las muñecas rusas). Y es que, siguiendo con los conceptos de McLuhan, toda extensión conlleva una amputación (esta idea también puede verse en el eBook de Eduardo). Robbert lo pone de la siguiente manera:

The critics of blogging point to what is lost in the translation of academic content from papers to blogs. Neil Postman himself felt that we ought to return to a more literate culture (for him literary culture was at its most ascendent during the 18th and 19th century), arguing that television as a medium is incapable of producing political discourse regardless of the quality of the television programing. I think we are in a similar position with blogging today, and perhaps the burdens and benefits are not equally distributed.

La tesis es que no hay marcha atrás y es en este sentido que podemos decir que la tecnología y los medios pueden generar rupturas verdaderamente históricas (tal y como las define Žižek al inicio de su artículo “Is it Still Possible to be a Hegelian Today?” que se encuentra en The Speculative Turn).

The main feature of historical thought proper is not ‘mobilism’ (the motif of the fluidificationor historical relativization of all forms of life), but the full endorsement of acertain impossibility: after a true historical break, one simply cannot return to the past,one cannot go on as if nothing happened—if one does it, the same practice acquires aradically changed meaning.

Los medios, las extensiones, con sus gramáticas e hibridaciones generan resultados diferentes. No se le puede pedir a un medio que produzca algo como si no existiese. Hay extensión y hay amputación. Los blogs existen y no podemos usarlos como si fueran libros, tenemos que aprender a lidiar con ellos (y los libros también). Podríamos seguir el estilo de Žižek e invertir la pregunta: no se trata únicamente de qué tienen que aprender los blogs de la academia, sino que también es necesario que preguntemos qué puede aprender la academia de los blogs.

El otro punto esencial de Robberts a mi juicio es el siguiente: si los blogs y la academia se complementan, esto puede constatarse en el hecho de que uno puede bloggear y discutir con académicos que trabajan en universidades de otros países y que publican libros que uno lee. En pocas palabras, uno puede conocer autores a través de blogs y comprar sus libros, de la misma manera que a través de libros uno podría conocer autores que también tienen presencia en la blogósfera. Esto puede verse como un tipo de hibridación. Los intelectuales tienen que ver como interactúan (en términos de hibridación, por ejemplo) los diferentes medios que usan para su producción intelectual: clases, ponencias, evaluaciones, artículos, libros, esquemas, diapositivas, blogs, videos, etc, etc.

En relación a estos constrates, comparaciones y relaciones entre la blogósfera y la academia, Bryant tiene otro post, donde ya aborda el asunto de los blogs de manera muy interesante. Comparto la tesis de Bryant: los blogs no van, ni tiene que, reemplazar a las publicaciones académicas (puede haber hibridación entre medios, amputaciones y extensiones, complejización y aprendizaje mutuo en ambos medios, pero no la reducción uno al otro o mucho menos la “superación” de uno por sobre el otro).

Where a book or an article develops a sustained argument or analysis of concepts, the arguments of a blog shift from day to day, hour to hour, bouncing around all over the place. On the other hand, published work is a statement of an author’s, theorist’s, or thinker’s position up to that point, whereas blog posts are far more experimental and probing.

Los blogs pueden complementar la producción académica tradicional en ese sentido: podemos ir sacando intuiciones e ideas en nuestro blog “laboratorio”, discutirlas, incubarlas y madurarlas y luego articularlas y sistematizarlas en una publicación académica traduciendo los posts en lenguaje académico (y traducir acá es tanto “traicionar” como “interpretar”). Creo que si pensamos en los textos oficiales como en “zurcidas” que cierran períodos y productos, tendremos una buena manera para interpretar la idea de pensar la obra intelectual académica con las palabras heideggerianas: los blogs parecen ser más el “camino” continuo y los libros los “hitos” que nos permiten más fácilmente tener un registro de todo el viaje.

El aspecto interesante de los blogs es como desarrollan distintas relaciones y estructuras de poder. Las publicaciones académicas especializadas tienen instituciones (como bibliotecas) y reglas (requisitos de quién entra y quién no) que definen ejes y requisitos, además de un tiraje y un circulación exclusiva (pocas ediciones, precios altos, etc). Y esto puede hacer más exitoso en la academia algo, más allá de si es “verdadero” o no (la academia también se rige por modas y trends). Este gran sistema también, como todo sistema, busca adaptarse y sobrevivir. Es decir, se trata de reproducir las estructuras y las relaciones hasta donde sea posible. En este sentido la academia podría funcionar también con algo análogo a los aparatos ideológicos de Estado de Althusser.

(…) los aparatos ideológicos de Estado funcionan masivamente con la ideología como forma predominante pero utilizan secundariamente, y en situaciones límite, una represión muy atenuada, disimulada, es decir simbólica. (No existe aparato puramente ideológico.) Así la escuela y las iglesias “adiestran” con métodos apropiados (sanciones, exclusiones, selección, etc.) no sólo a sus oficiantes sino a su grey. También la familia… También el aparato ideológico de Estado cultural (la censura, por mencionar sólo una forma), etcétera.

Hay pues, una cierta estructuración simbólica, social que genera relaciones de dominación y poder que produce sujetos (en este caso, sujetos del mundo académico). También esto podría enriquecerse con conceptos de Foucault y obviamente con la concepción del “Gran Otro” de Lacan. Bryant lo estructura de la siguiente manera:

These gate-keepers decide what does and doesn’t circulate. Given that every culture or community faces the question of re-production or how to maintain itself across time, and given that this requires social mechanisms (such as university programs, journals, conferences, etc) that mold minds in such a way as to maintain particular forms of research, these gate-keepers enjoy a tremendous amount of power in determining how forms of thought are reproduced and replicated in academia.

Acá los blogs manifiestan cierto poder “subversivo”, un poder que reta al establishment tradicional de la academia. No hay una restricción fuerte para decidir quién tiene voz y voto y múltiples diálogos suceden de manera descentrada. Y esto es esencial para el otro tema que me interesa: la interdisciplinariedad. Interlocutores de diversas especialidad y backgrounds pueden acceder a lo que uno escribe y contribuir con diferentes perspectivas críticas y constructivas. Y, si bien el grado de complejidad y especialización sigue siendo una barrera, la posibilidad de intervenir ya constituye un incentivo para tratar de estructurar nuestras ideas de manera más clara, además de la posibilidad de llegar a conocer referentes que de otra manera sería imposible conocer.

The philosopher writes a blog post and suddenly the artist, comedian, ethnographer, geographer, mathematician, businessperson, activist, housewife, linguist, rhetorician, computer programmer, etc., speaks up. You are no longer addressed to others that have undergone the same process of academic subjectivization as you, but now are forced to encounter a variety of different forms of thought, knowledge-production, and life. This significantly diminishes the narcissistic pretensions that any and every discipline harbors with respect to itself. Boundaries are blurred and something new tends to emerge.

A esto hay que añadir que el potencial “subversivo” de los blogs consiste (y esto se deriva de lo anterior) en que las jerarquías académicas se disuelven. Es cierto que leeremos diferente a quien sabemos que tienen publicaciones y puestos académicos importantes, pero la posibilidad de que estudiantes y profesores puedan discutir entre iguales es un gran logro que la estructura jerárquica de la universidad hace difícil (quizá sus orígenes escolásticos siempre estarán presentes, hasta el fin de sus días).

Finalmente, no debemos olvidar que los blogs tampoco son la utopía. Todo tiene sus problemas y tensiones:

The point is not that one mode of knowledge-production is better than the other, but that these different ecologies embody different forms of power and social relation. Above all, I am not trying to wax utopian about the blogosphere. Each field of relations generates its own problems and shortcomings. These need to be analyzed and understood. However, where the gate-keepers are concerned, we ought, I believe, wonder what made them gatekeepers and be cognizant of the systems of relations, the ecology, that allowed them to occupy these positions within social circuits. I am especially critical of any press or journal that doesn’t make its work open access. But I’ll save all that for another day.

Harman termina sintetizando y suscribiendo algunas de las ideas anteriores, pero sugiere dos posibles tips para que nuevas ideas puedan entrar de manera no tan “traumática” en la academia. Lo primero es que uno podría escribir artículos filosóficos en revistas, medios y espacios que no son considerados canónicamente como filosóficos (en Estados Unidos eso sucede con la filosofía continental en los departamentos de literatura comparada). Lo otro es que uno podría “contrabandear” intuiciones si logra articularlas con comentarios y explicaciones aun pensador canónico (tal es el caso de Harman con Heidegger y su primer libro Tool-Being).

Bueno, ¿qué podemos decir después de todo este recorrido? Simplemente que la academia y la blogósfera no tienen que ser enemigos. No tiene que haber antagonismo y polarización entre lo “serio” y lo “superficial”. Ambos medios, y muchos más, pueden servirnos para desarrollar una mejor producción intelectual. Ambos espacios pueden enriquecerse y no debe pretenderse que uno logrará acabar con el otro. En nuestro medio local, publicar es difícil por recursos y creo que si los estudiantes que tienen intereses académicos empiezan a escribir desde temprano podrán ir desarrollando mejor sus ideas, su manera de escribir, sus habilidades para discutir por escrito y quién sabe, quizá hasta ir desarrollando los Grundrisse para una tesis, trabajos, ensayos, ponencias o artículos. Creo que bloggear sería un complemento excelente para un futuro académico que recién es estudiante y se encuentra en sus primeros años. Quizá en el futuro sea algo tan recomendable como aprender más idiomas (¿qué es un medio sino otro tipo de lenguaje?).

(Volver a Filosofía, academia y nuevas tecnologías)


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