Sobre las relaciones entre liberalismo y democracia en el siglo XIX

No he podido escribir en estos por problemas con mi computadora. Sin embargo, he querido aprovechar el acceso restringido con el que cuento por el momento para presentar las relaciones que mantuvieron el liberalismo y la democracia en el siglo XIX, de acuerdo a Norberto Bobbio en ujn breve, pero buen texto, llamado Liberalismo y democracia (México D.F.: FCE, 2008).

En estos días he estado revisando también el segundo tomo de la Teoría de la democracia de Sartori (de cuyo primer tomo hice algunas breves entradas). Ello hizo que me interesara bastante por las relaciones que han mantenido la democracia y el liberalismo a lo largo de la modernidad (antes esa inquietud me había surgido con la visión que Schmitt tenía de dicha relación, tanto en Legalidad y legitimidad, como en Teoría de la constitución, si mal no recuerdo). En todo caso, Bobbio menciona, de manera bastante esquemática, varias combinaciones interesantes que se dieron en el siglo XIX que vale la pena enumerar.

Lo primero es partir de ciertas características que Bobbio busca resaltar en el liberalismo y en la democracia para poder hacer una diferenciación básica. En el primer caso se busca resaltar el sufragio universal y la ampliación de derechos políticos como algo propio de la democracia moderna. En cambio, el liberalismo tendría que ver más con la idea de limitar y dividir el poder de tipo absolutista (constitucionalismo), con el fin de eliminar y minimizar la arbitrariedad en el gobierno, así defender los derechos civiles.

Los conservadores verán en la democracia a la causa de la “tiranía de la mayoría” y la vincularán con el “cesarismo” y la demagogia (Tocqueville). El liberalismo conservador, pues, considerará que no se debe ampliar el sufragio a todos porque ello traería consecuencias nefastas. Por su parte, el liberalismo radical sí considerará que el liberalismo y la democracia pueden realmente coexistir juntos.

En el caso de los demócratas, tenemos también dos grupos. Los demócratas no liberales (demócratas puros) querían, en lo esencial, la distribución del poder (con una separación del poder de tipo horizontal), instituciones de autogobierno, conquistar la esfera pública. Los demócratas liberales, en cambio, buscaban más la limitación del poder (con una separación del podeer de tipo vertical), una división del gobierno central y tenían como prioridad a la esfera privada.

Si bien algunas categorías parecen redundantes, creo que Bobbio las mantiene para no olvidar las tradiciones que predominan en cada posición (casí como el “género” y la “diferencia específica” aristotélica). Obviamente lo que falta es la pregunta más evidente: ¿Quiénes son los pensadores, intelectuales o políticos que representan estas ideas en el campo de la teoría política? Bobbio no los menciona, aunque es necesariamente seguro que tenga una tipología en mente que, asumo, está desarrollada en otros textos.

Como se espera, los demócratas liberales y liberales democráticos convergerán en considerar que gradualmente se pueden ir ampliando las libertades y derechos políticos, cuyo emblema es el sufragio universal. En cambio, los demócratas puros y los liberales conservadores serán los que expresen que la democracia y el liberalismo son realmente incompatibles.

Con estas visiones podemos pasar a ver las visiones del Estado posibles (son tres):

1. Un Estado liberal y democrático es posible (demócratas liberales y liberales democráticos): la compatibilidad es posible, pero la incompatibilidad también. Puede haber un Estado liberal no democrático (liberales conservadores) y un Estado democrático no liberal (demócratas puros). Lo importante es que se admiten varias posibilidades.

2. Un Estado liberal y democrático es imposible, ya que ambas tradiciones son antitéticas. Para los liberales conservadores, la democracia siempre terminará por destruir al Estado liberal. Para los demócratas puros la democracia solamente puede realizarse plenamente con un Estado que no es mínimo, lo cual implica que sea no liberal.

3. Un Estado liberal y democrático es necesario. Digo necesario no porque tenga que ser el desenlace necesario de la historia, sino más bien porque aquí lo que se sostiene es que para que ambas tradiciones puedan sobrevivir se necesitan mutuamente (algo que creo que Sartori, a su manera, también compartiría en Teoría de la democracia). En este caso los demócratas considerarían que solamente lña democracia podría realizar plenamente los ideales de los liberlaes, mientras que los liberales pensarían que el liberalismo es la condición de posibilidad para que la democracia pueda realmente ser un fenómeno práctico y efectivo.

***

Brevemente, también se podría hacer (y Bobbio lo hace) el mismo esquema pero con la democracia y el socialismo, cuya historia es motivo de otro post, espero:

1. Un Estado demócrata y socialista es posible, pero se admite la posibilidad de Estados demócratas no socialistas y de Estados socialistas no democráticos.

2. Un Estado demócrata y socialista es imposible. La antítesis se ve reflejada en los socialistas más radicales que buscarían realizar los ideales socialistas en la dictadura del proletariado, así como por los mismo demócratas liberales y liberales democráticos.

3. Un Estado demócrata y socialista es necesario: es la tesis de los socialdemócratas. De lo que se trata es que la democracia realiza al socialismo y el socialismo realiza a la democracia.

***

Sería interesante pensar, si es que asumimos que esta tipología es útil, si es que tenemos y/o hemos tenido intelectuales, políticos y partidos peruanos estarían en cada una de las posibilidades que Bobbio nos presenta. No soy de la idea de aplicar tipologías como si simplemente fuesen “moldes”. Sin embargo, creo que el ejercicio sería útil para ver qué tipo de tradiciones e influencias han estado más presentes.

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3 responses to “Sobre las relaciones entre liberalismo y democracia en el siglo XIX

  • Alonso

    Hola Erich, que tal estuve leyendo tu blog desde hace poco, muy interesante por cierto, creo que Bobbio es el que hace una descripcion de Derecha-Libertad e Izquierda-Igualdad. Ser izquierdista liberal no seria una contradiccion, tomando de referencia al Maestro Bobbio, buscar la igualdad desde la Derecha?

    Muy buenos aportes, te seguire leyendo. Alonso.

  • FILOSOFACUCA

    BOBBIO HACE UNA DIFERENCIA ENTRE TRADICION DEMOCRATA Y TRADICION LIBERAL
    GUSTARIA QUE LAS DESARROLASES

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